Principios esenciales de la Vida Cristiana.


 

El evangelio de Marcos en su primer capítulo relata cómo Jesucristo llamó a Simón y su hermano Andrés para que vinieran en pos de Él y fueran pescadores de hombres el texto dice que luego de recibir aquel llamado dejando sus redes le siguieron. Marcos 1:16-18.

Jesucristo quien fuera siervo de Dios Padre por excelencia atendía a los hombres y mujeres necesitados desde la mañana hasta la noche el Padre le había enviado “no… para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Y luego de completar la tarea encomendada por el Padre Jesús antes de volver a la gloria que tenía en el cielo comisiono a sus discípulos enviándolos en la misma forma que el Padre lo había enviado a Él ahora los discípulos son los encargados de ayudar a hombres necesitados. De esta enseñanza podemos deducir que servir al Señor a nuestros hermanos y a nuestro prójimo es un aspecto esencial y vital en la vida cristiana, el creyente que ha recibido el llamado eficaz del Señor respondiendo en fe está llamado de una u otra manera. A vivir para el servicio del Señor servirle debe ser la principal ocupación y la vocación del cristiano Pablo Apóstol de Jesucristo nos dice: “Y todo lo que hagáis; hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque ha Cristo el Señor servís” (col. 3:23-24). El Señor quien nos compró con su sangre preciosa nos dejó aquí en el mundo para realizar la mayor obra de todas transmitir el “Evangelio de salvación a toda criatura” nuestro Señor quiere que seamos como sus propias manos, pies, corazón y labios en este mundo. Desea que llevemos su mensaje con el propósito de hacer el bien como Él lo hizo cuando fue enviado por el Padre ¡Qué privilegio es este! Ni siquiera a los arcángeles se les confía el servicio que se nos concede a nosotros por su maravillosa gracia.

Algunas veces los creyentes formulan la pregunta: ¿Qué puedo hacer para el Señor?  creo que la respuesta es bastante obvia sirve a Dios llevando a cabo el mandato de la gran comisión “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mt 28:19-20). El Señor ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin, como creyentes no esperemos más tiempo para poner en practica este principio biblico y pongamos nuestras vidas a su servicio.

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Autor: Daniel Troncoso Pérez

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