Promesas, promesas, promesas

1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;  pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis  resistir, sino que dará

 

 

Hoy vamos a hablar un poco de lo que son las promesas, no solamente las que muchas veces nosotros pronunciamos con verdad, algunas que hacemos a la ligera y que no visualizamos primero la importancia de las palabras que pronunciamos, que en ocasiones lo hacemos sabiendo que nunca lo cumpliremos y en otras por que se sale de nuestro alcance tener que cumplirlas, pero de las más importantes las que Dios nos hace y ha hecho desde el principio de los tiempos.

Cuántas veces hemos soltado promesas con a buena intención de cumplirlas, pero si algo se nos atraviesa en el camino hay ocasiones que tendemos a darle más importancia a lo que recién apareció que a la palabra que dimos en empeño UNA PROMESA.


Ya que no solamente usted quedara mal, como alguien sin palabra, sino que estamos afectando a quien le hemos hecho tal o cual promesa de hacer algo.

La mayoría de los padres tendemos prometerle a los hijos algún regalo, alguna compensación, es mas nuestro tiempo, PEROOOOOOOOOO minimizando algunas ocasiones el que no hay problema es un niño después lo compenso ¡¡¡Les fallamos!!!

Y después nos sentimos agredidos y hasta ofendidos cuando ya no nos creen, cuándo nuestras palabras ya no tienen valor y optamos por poses como ¡¡¡¡NO ME CREES!!!!, OIGA si usted ha fallado una., dos, tres veces y mas, quien le creerá más adelante.

Gracias a Dios que el no nos falla y que cada vez que él ha pronunciado algo para su pueblo lo cumple, sea que sea de bendición agradable y buena o bien sea de bendición con reprensión y a veces hasta con castigo pero que a fin de cuantas es con el propósito de hacernos regresar al redil.

Hoy en día usted y yo estamos aquí sentados gracias las promesas de Dios, y que se cumplieron a la culminación de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario.

Y que una de las mas maravillosas de las promesas dadas por Dios para todos nosotros y por lo cual deberíamos de estar eternamente agradecido, viviendo una vida en Santidad y agradable a Dios, se da en Juan 3 :16-17 y que por sí ya se le olvido vamos a leerla juntos.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

Dos veces seguidas leímos la promesa de salvación para la humanidad y nos pone una condición para nada gravosa ¿cuál fue la condición? CREER en Jesucristo como Señor y salvador.

Una promesa en la que Dios pone condición y la reafirmamos con lo que podemos leer en Romanos 10:9-10 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

O sea que necesitamos CREER y CONFESAR para salvación eterna con Cristo y aquí nos damos cuenta que la salvación esta ciertamente condicionada pero que condición tan maravillosa. Y que además nos da como premio vida eterna en los cielos y coherederos con Cristo.

Ahora bien si usted ha creído y ha declarado que Jesús es el Señor ya sabe a dónde irá al finalizar su camino por esta tierra.

Yo creo que hay ocasiones que nos es difícil tener que cumplir con algunas promesas, pero maravilloso es Dios que no es hijo de hombre para arrepentirse.

Me pongo a pensar en la promesa que le hace a Abram de hacerlo una gran nación, no le pone condición alguna, solamente le está pidiendo que haga algo, y le avisa que habrá bendición por generaciones, leamos; Génesis 12:1-3 “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

Y que me dice de Noé, Génesis 6:14 “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera”.

Dios le acaba de avisar lo que sucederá con la tierra y con todo lo que en ella habita, y aquí si le da no solamente para la construcción del arca, sino la labor de acomodar los animales que Dios hizo llegar, da instrucciones precisas de lo que tiene que hacer.

Estaba en el albedrío de Noé creer o no, sin embargo creyó y Dios cumplió su promesa, no murió él ni su familia y al final de esta gran aventura de pocos más o menos 101 años, Dios hace entonces un Pacto.

Tenemos un sinfín de promesas en la Biblia que nos sirven de ejemplo.
Y le pregunto ¿qué clase de promesas hace usted?

Ligeritas y sin mucho compromiso, sin mucho que perder en caso de que no se cumpla, o bien le gusta comprometerse, apostar fuerte como quien dice, pero que sabe que cumplirá.

Desafortunadamente nos hemos acostumbrado, a movernos cuando tenemos algún interés de por medio, cuando se nos ha prometido algo, porque nuestros padres así nos lo hicieron y al parecer a veces así lo hacemos ahora nosotros papas a nuestros hijos ¡si sacas buenas calificaciones obtendrás esto! , Si te portas bien en la casa de fulanita te voy a dar aquello, le pongo estos ejemplos por mencionar algunos, tendemos a hacer este tipo de cosas o promesas porque queremos, nos gusta tener el control y eso prácticamente nos lo garantiza.

Yo creo que no nos metemos en las promesas humanas, más bien lo importa te es entender la promesas de Dios y lo que ello nos revela.

– Su Fidelidad: 1 Corintios 1:9 “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”. 1 Corintios 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.

– No cambia: Malaquías 3:6 “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”.

– Y uno más que complementa los anteriores nos habla de su AMOR: según leemos en 1 Juan 4:8-10 “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”.

Dios es la misma esencia del amor, el amor mismo que lo demostró cómo nos dice una vez más y muy claro envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. Y más adelante nos dice en qué consiste.

Si por alguna razón usted se ha atrevido a pensar que Dios no le ama, solo recuerde la muerte de Jesús en esa cruz, ya vino a dar su vida por usted y por mí. No hay demostración más grande en la historia de la humanidad que la que Dios nos dio a través de su hijo Primogénito Cristo Jesús.

Dios nos conoce de tal manera, que sabe el más recóndito de sus pensamientos, de sus secretitos y le doy un consejo, si esos secretitos están fuera de la voluntad de Dios, mejor es que se deshaga de ellos lo antes posible.

Leamos y casi terminamos Hebreos 4:13 “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”.

Vamos ahora a Salmos 139:1 “Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú ya sabes toda”.

Dios todo lo sabe, dice la escritura que no hay nada lo suficientemente oculto que no salga a la luz (Lucas 8:17).

Y también lo encontramos en todas parte, leamos mas adelante en
Salmos 139:8-10 “Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Sí tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar. Aun allí me guiará tu mano y me asirá tu diestra”.

Y nos promete más adelante Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”.

Aquí está la promesa una vez más, MISERICORDIA Y GRACIA.

Entonces encontramos en Dios que es Fiel, Verdadero, Amoroso, Omnisciente, Omnipresente y Omnipotente.

¿Qué tenemos que dar a cambio? Obediencia y Fe como lo vimos en los dos únicos ejemplos que hemos visto en este mensaje pero que hay muchísimos más en la escritura.

NO creo que con todo esto tengamos la menor duda de quién es nuestro Dios y que es para nosotros.

Así que cuando Prometa, siga el ejemplo de su padre celestial que ha cumplido hasta el día de hoy todas y cada una de sus promesas y que tenemos la certeza de que cumplirá las que faltan.

AMEN

Usted nos ha leído hoy y le invito que si no ha declaro que Jesús es su Señor y Salvador lo declare este mismo momento, leímos hace un rato en Romanos 10:9.10 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Oremos juntos:
<< Señor y Dios te doy gracias este momento por darme la oportunidad de conocerte hoy te acepto como mi Señor y único Salvador, que perdones mis pecados, me renueves y me ayudes a conocerte cada vez más, te pido que me recibas como tu hija/hijo, en Cristo Jesús te doy las gracias, AMEN. >>

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