¿Qué características buscas en un amigo o amiga? ¿Será el aspecto físico de la persona lo más importante? ¿Te caen bien algunos por su modo de ser o de vestirse? ¿O das más importancia al carácter y virtudes de la persona y a la influencia que tiene en tu vida?

La Biblia ofrece buenos consejos sobre qué buscar y qué evitar al elegir a nuestras amistades. Un principio bien conocido aparece en el libro de los Proverbios: “El hierro con hierro se aguza, y el hombre con su prójimo se afina” (Proverbios 27:17, Biblia de Jerusalén). ¿Qué quiere decir este versículo, y cómo puede guiarnos esta idea hacia nuestras amistades?

Según un cometario bíblico: “Cuando se frota una pieza de hierro contra otra, le da forma y la afila. Del mismo modo, las personas se ayudan mutuamente a mejorar con sus conversaciones, críticas, sugerencias e ideas”. La imagen de un carnicero que afila el cuchillo con una barra de acero es un buen ejemplo de la forma en que un metal fuerte sirve para mejorar un instrumento.

Refiriéndose directamente a la amistad, otro estudio bíblico dice: “Se produce una agudeza mental que viene de andar con buenas personas. Dos amigos unen sus ideas y cada uno ayuda al otro a aguzarse”.

Este pasaje de las Escrituras resalta la importancia de tener amistad con personas de calidad que nos ayuden a superarnos. Amistades así pueden ampliar nuestro entendimiento y nuestra visión del mundo, a la vez que sus palabras nos ayudan a mejorar nuestra conducta. Sin este tipo de ayuda personal, corremos el peligro de tener un concepto erróneo de nuestras propias ideas y conducta.

¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE?

Elegir a los amigos es una de las decisiones más importantes para una persona joven. La influencia que ejercen nuestros amigos más cercanos tiende a definir el curso de nuestra vida; ya sea que nos abramos a nuevas opciones y posibilidades y nos animemos a crecer, o por el contrario, que nos vayamos por caminos que estanquen nuestro crecimiento y nos metan en problemas.

Para quienes aspiran a seguir las enseñanzas de Dios, esta decisión es vital. La Biblia advierte: “El justo sirve de guía a su prójimo; mas el camino de los impíos les hace errar” (Proverbios 12:26). Tal como indica este pasaje, los “impíos” con frecuencia hacen caer a los “justos”. Este punto se reitera en 1 Corintios 15:33: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. No pensemos que podemos andar cerca de alguien que es mala influencia sin que esa influencia nos cambie para mal.

De ahí que sea tan importante encontrar relaciones en que “el hierro con hierro se aguza”. Aumentamos nuestras oportunidades de éxito cuando nos rodeamos de personas que nos edifican. Es bueno que nuestros amigos esperen que seamos excelentes. Así, nosotros también debemos esperar lo mismo.

EL EJEMPLO PERSONAL

Mirando hacia mis años de juventud, veo que la influencia de mis amistades fue importante en buena parte de mi vida. Hubo momentos en que su guía y sus consejos me ayudaron a hacer cambios necesarios para mi vida.

Cuando estaba en la universidad, un amigo me enfrentó porque yo había tenido un comportamiento desagradable. No me daba cuenta de que me había vuelto tan irritante, y mi amigo tuvo que decírmelo. Me ofendió al oírlo, y al principio me puse a la defensiva, pero cuando me explicó mis errores tuve que reconocer que era necesario escuchar sus palabras y tenerlas en cuenta. Hoy agradezco a mi amigo que me haya querido lo bastante para corregirme, porque lo que me hizo reconocer me ha ayudado el resto de mi vida. Fue en esta forma como él me “afiló”.

Esta es solo una de las muchas formas en que una amistad me ha ayudado a mejorar. Hubo muchísimas ocasiones cuando una conversación interesante con mis amigos me abrió la mente de manera que jamás habría experimentado por mi propia cuenta. Este puede ser el aspecto más importante de “afilarse” unos a otros. Incluso mis convicciones cristianas más firmes se han moldeado y aclarado cuando he tenido el beneficio de refinar mi pensamiento con amigos que también buscaban entender mejor el camino de Dios.

¡ES TU TURNO!

Los beneficios de rodearse de amigos que nos ayuden a superarnos son evidentes. Y la frase “el hierro con hierro se aguza” sugiere que, además, el efecto debe ser mutuo: La ayuda debe ser recíproca. En otras palabras, nuestras amistades deben beneficiarse tanto de andarcon nosotros como nosotros nos beneficiemos de andar con ellas. Entonces, conviene analizar si así están tus relaciones: ¿Mejora tu influencia a los demás? De no ser así, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudar a “afilar” a otras personas:

Supérate—Esfuérzate por ser una persona de calidad, desarrollando tu capacidad intelectual y espiritual. Esto lo puedes lograr buscandosabiduría y entendimiento. Para comenzar, una buena idea es leer el libro de los Proverbios y vivir conforme a sus enseñanzas. Este libro dice que su propósito es el mejoramiento personal: “Para entender sabiduría y doctrina; para conocer razones prudentes; para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo” (Proverbios 1:2-5).

Da un buen ejemplo—Los conocimientos no sirven de mucho si no mejoran tu vida. Si aplicas la sabiduría que vas adquiriendo, el resultado debe ser que automáticamente darás buen ejemplo. Los demás llegarán a respetarte si ven que eres persona de carácter intachable y no un hipócrita. Tu ejemplo debe ser un testimonio de cómo actúa una persona positiva, generosa y dispuesta a servir. Jesucristo nos dio el máximo ejemplo al servir a sus discípulos, a quienes llamó sus amigos: “Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15, ver Juan 15:15).

Ama al prójimo—Busca con humildad formas de ayudar a otros, manteniendo el deseo sincero de que les vaya bien. Acuérdate del “dar y tomar” que ocurre cuando dos piezas de hierro se afilan, es decir, hay una interacción en ambos sentidos y que beneficia a los dos. Si otros disciernen que tu motivación es amar y servir a los demás, tendrás más oportunidades de cultivar amistades mutuamente satisfactorias, gracias al interés que demuestras por los demás. “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo” (Filipenses 2:3).

Muchas personas de éxito han descubierto que la calidad de las relaciones más estrechas tiene una influencia enorme en nuestra formación como persona. Debemos sentirnos agradecidos cuando amigos que nos quieren nos exhortan y pulen nuestras asperezas, mejoran nuestra mente y nos hacen aspirar a ser mejores. Al mismo tiempo, debemos esforzarnos por hacer lo mismo para ellos. Una parte importante de tu desarrollo personal es que vayas llenando tu vida con amistades que sean como el hierro que afina al hierro.

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