Acabo de leer Éxodo capítulo ocho en donde Moisés es guiado por Dios a confrontar al Faraón con el fin de que le permita al pueblo de Israel salir al desierto para adorar a Dios. Faraón se niega, y Dios empieza a mandar plagas sobre Egipto. Una de las plagas es una invasión de ranas.
Dice la Biblia que había ranas por todas partes. Las casas estaban infestadas, el campo, los ríos, todo. Imagínate, ranas en tu cama al acostarte,  ranas en la regadera, ranas en la sopa, ranas siendo aplastadas al sentarte, pisándolas al caminar, eran totalmente inevitables.
No sé por cuántos días vivieron así, pero llegó el momento en el cual el Faraón ya no aguantó más. Mandó llamar a Moisés y le dijo: “RUÉGUENLE al Señor que aleje las ranas de mí, y de mi pueblo, y yo dejaré ir al pueblo.”
Quisiera que aprendiéramos acerca de la sorprendente respuesta que le da el Faraón a Moisés cuando éste le pregunta  que para cuándo quiere que Dios remueva las ranas.

Faraón contesta, “PARA MAÑANA”. ¡No puede ser! Está viviendo una situación insoportable con ranas por todos lados y quiere pasar otra noche más con ellas en su cama. Cuántos de nosotros vivimos situaciones y condiciones  que sabemos que necesitamos cambiar, pero las dejamos para MAÑANA.
Si Moisés me preguntara  a mí cuándo quiero que me quite las ranas diría que para AYER. Mi deseo sería deshacerme de esa situación lo más pronto posible, con tal de no compartir mi cama otra noche más con las ranas.
HOY debe de ser nuestro día de cambio. ¿Por qué es que hasta MAÑANA voy a ser un mejor cónyuge? ¿Por qué MAÑANA tomaré tiempo para jugar con mis hijos hasta MAÑANA? MAÑANA me pondré a dieta.
No seamos como Faraón dejando todo para mañana, HOY es el mejor día para iniciar un cambio. HOY necesito empezar a amar y tratar con dignidad a mi pareja. HOY necesito sentarme a jugar y conversar con mis hijos.
HOY necesito hacer los cambios necesarios en mi vida porque Dios me lo está indicando.

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