La Biblia dice: que el corazón, es “engañoso más que todas las cosas y perverso…”. Cuando hablamos del corazón no me refiero al órgano físico que como órgano biológico su función principal es la circulación de la sangre y centro de la vida física. Más bien me refiero al corazón como sede de la sensibilidad efectiva y de los sentimientos, etc. Porque es del corazón de donde salen los pensamientos los cuales pueden contaminan al hombre (Mat. 15:18-20). El corazón, por lo tanto, es escudriñado y visto claramente por Dios


. David dijo: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos…” (Sal. 26:2; 139: 23-24). Jesús dijo: que es con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente que debemos amar a Dios. (Mat. 22:37). La Palabra de Dios advierte que debemos cuidar de nuestro corazón: al decir “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón…” (Prov. 4:23). Job no conocía su propio corazón como muchos no conocen el suyo. Muchas veces Dios nos somete a prueba, como sometió a Job a prueba, para sacar de lo profundo de nuestro corazón lo que no es agradable ante Sus ojos (Jer. 17:10). Como nuestro corazón es engañoso, Dios permite que seamos probados para sacar lo que no es provechoso y para producir los frutos del Espíritu; para ser más útiles en la obra del Señor y prepararnos para entrar al cielo. Guarda, vigila y examina por lo tanto, tu corazón para que no se ensucie o se dañe con raíces de amargura, resentimiento, odio, rencor, celo o cualquier otro pecado que atrase tu vida espiritual (1Cor.11:31, 2Cor.13:5). Cuida tu hablar y tus pensamientos (Prov. 4:26). No te engañes, Dios puede ver tu corazón y tus pensamientos pues nada hay oculto ante Sus ojos. Lo único que puede lavar y purificar nuestro corazón es la sangre que Jesucristo derramó en la cruz del Calvario. Amigo, Dios quiere limpiar tu corazón, quiere cambiar tu corazón y darte uno nuevo. Abre tu corazón y acéptalo hoy mismo.

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