Alabe en medio de la prueba

SALMOS 66:8-20

8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
Y haced oír la voz de su alabanza.
9 El es quien preservó la vida a nuestra alma,
Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
10 Porque tú nos probaste, oh Dios;
Nos ensayaste como se afina la plata.
11 Nos metiste en la red;
Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.
12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;
Pasamos por el fuego y por el agua,
Y nos sacaste a abundancia.
13 Entraré en tu casa con holocaustos;
Te pagaré mis votos,
14 Que pronunciaron mis labios
Y habló mi boca, cuando estaba angustiado.
15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré,
Con sahumerio de carneros;
Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos.
16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios,
Y contaré lo que ha hecho a mi alma.
17 A él clamé con mi boca,
Y fue exaltado con mi lengua.
18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,
El Señor no me habría escuchado.
19 Mas ciertamente me escuchó Dios;
Atendió a la voz de mi súplica.
20 Bendito sea Dios,
Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia. (RVR60)


Después de pasar una prueba, podemos ayudar a otros para que sepan qué hacer en circunstancias similares:
Alabe porque la prueba nos lleva a abundancia. (vers. 8-12)
El salmista reconoce que la prueba es permitida por Dios, pero también que fue Dios quien lo sostuvo en medio de ella. Pasó por momentos de enredos, caminó bien cargado, la gente lo atropelló como lo hacen los caballos, por momentos se sintió ahogado y quemado. Así como la plata es purificada en fuego, la prueba eliminó lo sucio de su vida. Sin embargo, al terminar la prueba, fue sacado a abundancia.
Alabe en acción de gracias cuando termine la prueba. (vers. 13-15)
El salmista quiere consagrarse presentando todos los sacrificios de gratitud acostumbrados en aquellos días. Actualmente ya no tenemos que presentarnos con votos y animales frente al altar porque Cristo, nuestro sacrificio, ya fue ofrecido. Pero si pidemos presentarnos delante del Señor consagrando nuestra vida como culto racional. Podemos ir con obediencia y fe en agradecimiento a todo lo que Dios hace por nosotros.
Albabe reconociemdo el poder de la oración en medio de la prueba. (vers. 16-20)
El salmista clamó y alabó en medio del temporal reconociendo su dependencia permanente de Dios. También reconoció que el pecado podría interrumpir su comunión con Dios, así que en medio de la prueba no permitió que la iniquidad lo llevara a faltarle al Señor. Finalmente Dios respondió a su oración.

Recomendaciones prácticas

Si alguno de sus amigos está pasando por tiempo de prueba, comparta con él lo que Dios le ha estado hablando a usted.
Su testimonio puede ser de gran ayuda, consuelo y fortaleza para los demás.

Ore por:

  • Usted mismo, para que tenga mayor sabiduría.
  • Por la iglesia, para que la presencia de Dios se manifiente poderosamente hoy.
  • Por su país, para que los valores del Reino de Dios sean establecidos.

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